Putin afirma que la masacre en el instituto de Crimea es “un resultado de la globalización”

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Rusia no será la primera en usar el arma atómica. Este fue el mensaje con el que el presidente Vladímir Putin intentó tranquilizar a analistas de diversos países reunidos en la ciudad de Sochi, a las orillas del mar Negro. En su cita anual con el club de debates Valdái, Putin explicó que en la concepción rusa del uso de las armas nucleares “no existe el ataque preventivo” y añadió que solo se prevé su empleo después de un ataque, transcurridos unos segundos, cuando se llega al convencimiento de que “el ataque es hacia Rusia”. “Solo entonces lanzaremos un ataque de respuesta”, dijo el líder, y añadió: “El agresor debe saber que será exterminado”. “Nosotros seremos las víctimas de la agresión y, como mártires, iremos al cielo y ellos la diñarán, porque no tendrán tiempo de arrepentirse”, señaló.

La reunión con el club Valdái, que en esta edición ha cumplido su 15 aniversario, duró varias horas durante las cuales el líder ruso respondió a las preguntas de los expertos. Putin ensalzó el poderío militar nuclear de su país que, según afirmó, “en los próximos meses superará a todos los competidores” y que ya posee armas “que nadie tiene”, en el campo del hipersonido.

Putin se definió a sí mismo como un nacionalista en un Estado plurinacional que quiere mantener íntegro.“Quiero que Rusia se conserve, entre otras cosas en interés del pueblo ruso. En este sentido, diría que yo soy el nacionalista más correcto y más auténtico”, afirmó. “No se trata de un nacionalismo de cavernas, idiota y necio, que lleva a la desintegración de nuestro Estado, esa es la diferencia”, advirtió.

El dirigente ruso consideró como “un resultado de la globalización” el asesinato de 19 personas por un estudiante desequilibrado la víspera en la ciudad de Kerch (en Crimea). “Todo comenzó con los conocidos trágicos sucesos en EE UU. Jóvenes con una psicología inestable se crean falsos héroes”. Eso supone, continuó, “que no creamos el contenido necesario, interesante y útil para los jóvenes que se aferran a un sucedáneo de heroísmo, lo que lleva a semejantes tragedias”.

El presidente ruso evitó pronunciarse sobre la desaparición del periodista saudita Jamal Khashoggi, en el consulado de su país en Estambul. No obstante, afirmó que EE UU “tiene cierta responsabilidad por lo que pasó” dado que Khashoggi gozaba de asilo político en ese país. “¿Cómo podemos echar a perder las relaciones con Arabia Saudita sin saber lo que pasó? ¿Si alguien cree que fue un asesinato espero que presenten pruebas?”, dijo. Después, el presidente esbozó una comparación entre la actitud occidental ante Rusia y ante Arabia Saudí. En el primer caso, explicó, se le imponen sanciones por supuesto uso de armas químicas (tras el envenenamiento del ex agente Serguéi Skripal), y en el segundo la acusan de “asesinato” y “no dan un paso”.

La cautela de Putin ante Arabia Saudí contrastó con una actitud más lanzada en relación a la supuestas pruebas biológicas atribuidas a EE UU que se realizarían en el territorio de la vecina Georgia. Esta acusación, lanzada por un exministro de Georgia y recogida por los militares rusos, de ser cierta, significaría, según Putin, que se realizan peligrosos trabajos, teniendo en cuenta los “últimos logros de la genética y los preparados que actúan sobre un grupo étnico”.

En relación a Ucrania, Putin acusó a sus dirigentes de practicar una política “contra el pueblo y contra el Estado” y comparó el rumbo de Kiev con el del ex presidente Mijaíl Saakashvili en Georgia. “Como resultado [de aquella política] Georgia perdió parte de su territorio y sería muy lamentable que Ucrania fuera por ese camino”, dijo. “Espero que no pase”, sentenció Putin, en lo que parecía una advertencia sobre lo que podría pasar en la zona de Donbás (en el Este de Ucrania) controlada por los separatistas prorusos. En 2008, Saakashvili lanzó una ofensiva militar para someter a Osetia del Sur, que fue en el pasado una autonomía de Georgia. Como respuesta a su incursión, Rusia intervino militarmente en Osetia del Sur y poco después reconoció como Estados a esta autonomía y a Abjasia, otra autonomía que se rebeló contra Tbilisi antes de que se desintegrara la URSS.

En 2019 se celebran elecciones presidenciales en Ucrania y Putin manifestó su esperanza de que las relaciones de Rusia con aquel Estado mejoren “con un nuevo liderazgo en el país”. “Estamos preparados y lo queremos”, dijo. Refiriéndose a Siria, Putin dijo que la intervención rusa ha permitido liberar prácticamente el 95% del territorio y ha impedido que se desintegre el Estado como tal. Afirmó también que, en la ribera izquierda del río Eufrates, en un territorio bajo el patronato de los norteamericanos, el Estado islámico mantiene cautivos a 700 rehenes y asesina a 10 personas al día en cumplimiento de un ultimátum. El dirigente ruso afirmó que “hay que hacer algo” y acusó a los colegas occidentales de no hacer nada, pese a que “están apresados ciudadanos de Europa y de EEUU”.

Para concluir, Putin lanzó otro mensaje:“aunque vemos muchas amenazas, el mundo de todas maneras adquiere un mayor equilibrio porque se afirma su carácter multipolar y esto está bien para nosotros y para nuestros socios”. “Espero que superaremos estas dificultades, restableceremos el diálogos y nos reforzaremos desde dentro y eso nos permitirá establecer relaciones en pie de igualdad con nuestros socios internacionales”, sentenció.

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